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El Sunzal se divide en una segunda playa que lleva el nombre de la formación rocosa que todos llaman El Tunco. Dada la cantidad de personas que visitan esta playa es aquí donde se vienen organizando fiestas playeras o batucadas en las que se vive la música frente el mar hasta altas horas de la madrugada.
Las historias de los surfistas salvadoreños en esta zona abundan, muchas se remiten a considerar el origen de este deporte en Centroamérica. Hace veinte años, en este remoto lugar, tan solo un par de centavos de colón permitían el alquiler de una hamaca bajo una ramada frente al mar. La época marcaba la experiencia. Por la noche, el huésped en hamaca era cobijado de estrellas, y quizás unas cervezas nacionales; entre grillos de noche al fondo no faltaba el sonido bofo de un radio de baterías. Así, silvestremente se esperaba el nuevo día para seguir surfeando. La vida pasaba sin faltar nunca el pescado frito y los cócteles de conchas que combinaban su sabor con la brisa marina, el sonido de las olas, el manglar y finalmente otra impresionante puesta de sol contemplada desde la hamaca bajo la ramada a pocos metros de la arena. Aquella oculta experiencia en El Tunco, años atrás, es sin duda un antecedente importante del turismo rural incipiente para El Salvador.
La playa El Tunco, famosa por su gigantesco peñasco que antaño tenía la forma de porcino, el cual da su nombre a la playa, es visitada exclusivamente para practicar el surf, muchos europeos y estadounidenses han quedado fascinados por las olas salvadoreñas, catalogadas entre las mejores del mundo para surfear.
Hoy día, este escenario costero se ha convertido en un verdadero polo de desarrollo turístico. El primero en su género en El Salvador. El Tunco y el área de El Sunzal son consideradas una de las mejores playas de surf en el mundo, preparada para recibir visitantes y alojarlos. Esta pequeña aldea costera en una escondida esquina de El Salvador, cuenta ahora con vida nocturna, restaurantes, hoteles, escuelas de surf y talleres, tiendas, artesanías, y muchas actividades derivadas de la visión de sus lugareños y propiciada por el surf: el oasis ideal para el turismo extranjero. La exitosa fórmula para el desarrollo conjuga el recurso marino, la iniciativa comercial y organizada, y como valor agregado la buena playa y las mejores olas.
A pesar de su nombre poco común para denominar un destino turístico, aunque usted no lo crea, esta zona se ha vuelto la más apetecida por extranjeros que gustan de la experiencia del reto del imponente mar del surf.
Es una playa en el departamento de La Libertad, a sólo 37 kms de San Salvador, que ofrece olas apropiadas para los amantes del surf y que además se ha convertido en un paraíso bohemio, por la gran cantidad de opciones de variada diversión que ofrece, sobre todo de jueves a domingo. La zona es muy conocida por su deliciosa gastronomía, especialmente los platillos de “maricos”. Aquí encontrará restaurantes, bares, hoteles, hostales y zonas para acampar. |